Cruzaba la calle
de la mano de otro.
Allozo florido
en tierra de nadie.
Humera de sándalo
cegaron mis ojos;
regaron mis carnes
con líquido amargo
de savia de sauce.
Y un aldabonazo
me cerró las puertas
con un garabato
de hechura traviesa.
Allozo florido
en una escombrera.
De mis musas, tú eras
llama de una hoguera,
carbón encendido,
fruto en sazón
de allozo cautivo.
Te prendí en suspiros
en horas sin luz
y en días con sombras;
llevaba mi cruz
con el regocijo
de tenerte a solas.
Pero te llevaba otro
por feliz camino...
Allozo florido
en tierra asolada.
(Un alamillero01)
servido por sisapo
10 comentarios
compártelo
Revolviendo ejemplares en una librería de Salamanca hallé accidentalmente un librito de poesías religiosas, perdido entre un montón de volúmenes de saldo. Me gustó su formato y su portada y lo abrí al azar. Y me sorprendió el hecho de que el destino me llevara en Salamanca a esa librería, a un rimero de ejemplares invendibles por decisión del librero, a fijar mi atención en el librito y a abrirlo por donde lo hice.
Resulta que me encontré con un soneto escrito por Agapito Ayllón Sanz, de Talavera de la Reina, a quien no conozco de nada pero al que localizaré si vive o reside aquí en estos lares. Como al parecer el tan repetido librito me estaba destinado, hoy, en estos días de Navidad, he decidido publicarlo en mi blog. Helo aquí:
.
Algo va a suceder; ya se presiente.
Los pueblos y ciudades se engalanan,
en comprar y comprar todos se afanan,
esperanza se palpa en el ambiente.
*
El deseo de paz se hace presente;
alegrías del corazón emanan...,
el amor sobre todo en los que aman.
¡Que nace el Niño Dios es evidente!
*
¡Qué bien sentimos cuando en ti creemos!
¿Por qué hemos de caer en lo peor,
que en tantas ocasiones te olvidemos?
*
Que al sonar la trompeta, ¡oh Redentor!,
oiga yo mi nombre; allí estaremos.
¡Qué misterio entrañable eres, Señor!
*
(Agapito Ayllón Sanz,
Talavera de la Reina)
servido por sisapo
7 comentarios
compártelo