AMOR, SEXO Y PASIÓN, ¿SE MANIFIESTAN EN LA PAREJA?
Dado que los comentarios vertidos sobre mi post ¿Se puede vivir sin sexo? son dispares y para todos los gustos, y que centrarme en esta posición me ha orientado el recuerdo hacia otro camino por el preciso hecho de reincidir en las lecturas, he creído oportuno, seguramente injustificado, de dar a conocer un relato de análoga contextura para que sirva, si merecer lo tiene, de juiciosos comentarios acerca de lo que entendemos sobre el amor o el sexo o la pasión, según requiere la pregunta.
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“Liborio Sibajas Gavilán, yerno de don Deleitoso Guerra Grande, entró cautelosamente en la casa del número 132 de la calle Mesón. Triclinio hacía su ronda nocturna habitual acompañado de Venancio y vieron con detalle la contraseña de tres suaves toques en la ventana y la apertura de la puerta. Conocen al entrante.
-Mi cabo, aquí hay jaleo.
Le hace callar poniéndose el índice en la boca.
Dentro, ella le estaba esperando, vaporosa la ropa, iluminada la cara, y él la abraza. Nota el primer rechazo pero la roza con su cuerpo, la vuelve a abrazar y le dice sin calor lo que le dice a otras: Yo nací para morir por tu amor, Mi paloma, Mi sangre, Mi reina. Yo sé que tienes otras reinas más altas. Pero sólo tú eres mi reina. Y se deja hacer. Las manos de él en las sienes, recogiéndole el pelo en la nuca dejándole libre la cara y el cuello. La boca en la duna de sus hombros, las manos en las amplias curvas de las caderas, el pelo en sus ojos. Los pechos pujantes a punto de gritar. Sube la mano y encuentra en cada sitio una paloma en espera, arcilla pura para sus manos de alfarero técnico. La boca en su boca blanda en un beso largo y salival. A sus labios le va llegando una fiebre alta y húmeda que la traspasan y él los cubre con los suyos impidiéndole el gemido redentor. La toma por los muslos, la alza en volandas y da unos pasos con fortuna. La deja caer sobre el lecho, los dos jadeando.
La encarama, le separa los labios y la besa con deleite. Destensa sus miembros, afloja sus carnes y la hace flotar, hundirse, emerger, girar. Le ronronea como un gato mimoso a la par que moldea las dos mitades de una manzana que son sus caderas, peregrinan sus dedos por la orografía de la piel de un cuerpo denso, derramante y complicado. Hay una escritura de saliva en la piel, un frío intermitente que languidece entre un calor espeso que se sostiene. Amapola segada en flor, paca de heno en el almiar. Silencio de siglos. La embarca en un viaje en el que la vida le aparece y desaparece como en un espejo que perdiera su azogue. Ya a ella le recorren oleadas de ida y vuelta, un ritmo lento, que va y vuelve del interior a los poros. Su corazón es un pozo sin agua en mitad de la noche. Está hecha para sus brazos, para su boca, como lo está la tierra para el trigo. Él ha nacido para el amor. Ella gime en un remolino confuso. El ruido del corral como un pájaro en la higuera, el corazón del mundo entero floreciendo en ese momento. Los dedos de él trazan sobre la piel palabras que ella traduce por Amor, Te quiero, Tú, y casi grita, lo nombra y lo mira con los ojos cerrados, el mundo está en otro lado, la mano de él en su más oculta natura comulgando de sus jugos con deleite, rozando el vello negro, dócil centeno sobre un campo de piel blanca. Zarza viva, maraña gloriosa. El domingo se cierra la veda. La carne le arde, el mundo no existe, la vida es ella misma. Que no termine nunca, que este instante se haga eterno.
Espera fogosa ser envestida, ocupado su cuerpo, que irrumpan en sus entrañas. Las manos en la nuca, levemente izada, ofreciendo los pezones erectos que apenas son rozados con los labios y después son mamados de la misma forma que se chupa la lima y el limón en las calientes tardes del verano. El animal doméstico que latía en el hálito de Liborio iba logrando el arrullo, el quejido, el ronroneo, toda la flora modulada que se iba estrangulando en ella. ¡Ahonda, pásame! Y él cabalga sobre ese potro de amor que se mece a su compás. Ella espera la invasión y siente que le llega hasta su propia conciencia, le suenan todos los ríos de su cuerpo, se retuerce, habla sin saber qué. Todas las campanas del mundo tañen, la luna a través de la ventana alumbrando sus cuerpos anudados, se le nubla el pensamiento justo en el instante en que un remolino la traspone, le hace líquido el cerebro y se le derrama por su interior. Ella queda como si la hubieran tomado lanceros bengalíes, despeinada, regada en sudor, cocida en sus jugos. Sintiendo el cansancio sin saber localizarlo. Su cuerpo sin peso. Cumplida. Ha perdido en el infinito el pájaro de la personalidad porque la carne lo ha inundado todo con su invasión anónima y sin rostro. Él, inmóvil, como un Sansón pelado, descalichado, mirando al techo, pensando en nada, la luna en los sexos, las manos juntas. Y un sueño apacible sin desenredar los cuerpos.
Se incorpora y la observa, la estudia mientras se viste. Es ahora cuando le aprecia sus hombros bien dibujados, un cuerpo con rincones, los senos asépticamente situados.
-Mañana será otro día. Este lance ha terminado.
Antes de salir de la casa él mira con cautela a todos lados, la luna, alta y cruda, lo observa y lo delata. De puntillas, atraviesa la calle refugiándose en el hilo de sombra. Las bombillas de la calle son almas en pena flotando en el aire.
-Tiempo pasado. Esta noche ya es historia.
Triclinio no le presta atención, ya lo conoció al entrar; espera que salga ella de la casa, tal vez le deje este encuentro algún rastro que lo oriente para descubrir a la Marimanta.
Es inútil, nadie más sale.”
______________________________________________________De De mi libro “La Marimanta”, descanso 45.
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Mágica Pasión dijo
Hermosa historia, ricamente descripta.... pude imaginar hasta sus gemidos.. pero.... (en cada historia hay un "pero")...
Triste frase:
"Mañana será otro día. Este lance ha terminado...";
"Tiempo pasado. Esta noche ya es historia".
Es menos que Nada... Es "Algo" ... se "disfrutó" la carne... "despertaron" los sentidos y luego.... luego el vacío... la soledad...la Nada....
Esperar a Mañana por si vuelve a repetirse...Mañana será Otro Día!!!
Besos
Cris
6 Enero 2008 | 02:04 PM