FUENTES DE LA VIDA PLENA
A Poinsetia, cerebro, por su flor.
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No pretendo ejercer de sabio porque me conozco y sé que soy el ser más ignorante del mundo. Pero tengo para mí que las fuentes de la vida plena son cinco y a ellas me voy a referir. No hay duda de que no conectaré en la opinión, ni en su totalidad ni siquiera en alguna de ellas, con otras personas. Pero las discrepancias son buenas porque enseñan, abren mundos nuevos e incluso a ideas cautivas las agrietan. No estaría de más que para completar las fuentes de la vida que yo he elegido, aportemos nuevas fuentes, que sin duda las hay, con el fin de tenerlas presente a la hora de manejarnos por el mundo. Esa es mi intención particularísima, naturalmente.
AMOR. La primera fuente no podría ser otra. Sentirse amado y ser capaz de amar es la fuente primordial que observan todas las personas que han logrado una vida en plenitud. Tan necesario como el alimento para el cuerpo, es necesario el amor y el reconocimiento para el niño desde el mismo instante en que nace. Esa necesidad de amar y ser amado necesita ser satisfecha cada día de nuestra existencia. La Coctelera, sin ir más lejos, nos da un ejemplo: está llena de insatisfacciones por culpa y por falta de amor.
Toda educación, o es una educación en sentimientos y emociones positivas, o no es verdadera educación. La persona que se valora, se estima y se quiere es un bien para sí mismo y para la sociedad en que se integra. El amor a nosotros mismos y a los demás debe hacerse extensivo a la vida y a las cosas.
TÚ. EL DESCUBRIMIENTO DEL TÚ. Esta fuente es la interacción con nuestros semejantes. No estamos solos en el mundo y para convivir, como animales sociales que somos, necesitamos aprender a relacionarnos con nuestros semejantes. La convivencia debe ser positiva, gratificante y mutuamente enriquecedora. Aprender a convivir es aprender a vivir.
RESPONSABILIDAD. Ser verdaderos responsables de nuestra existencia; la certeza de que estamos al mando del tren de la vida que nos lleva y que disfrutamos minuto a minuto.
RESISTENCIA. Capacidad para soportar los desafíos, las dificultades, adversidades y situaciones críticas sin rompernos, con ánimo esforzado y entendiendo que no son los problemas, ni las adversidades en sí mismas, los que nos afligen y causan daño, sino la forma en que los afrontamos. Sólo una actitud conscientemente positiva puede blindarnos lo suficiente.
TENER UN POR QUÉ. Tener un motivo suficiente para vivir que nos permita sentirnos a gusto, valiosos y en paz con nosotros mismos. Si somos necesarios para alguien, si tenemos un para quién vivir, sin duda dispondremos de una fuente inagotable de energía interior.














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jotatrujillo dijo
Dificilmente se pueden añadir más motivos para esa vida plena. están recogido los mas trascendentes e importantes. Yo le sumaría LA ALEGRIA para que esa plenitusd sea copiada por los demás.
Un abrazo.
31 Marzo 2008 | 11:46 AM