ELOGIO DE LA LLANURA
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No se sabe muy bien la razón, pero parece que acostumbramos a descartar, casi de entrada, las visitas y excursiones a las zonas llanas. Pareciera que una llanura extensa, sin más límite que el horizonte, y sin relevantes cambios en el paisaje, no es un lugar digno de ser visitado, que carece de atractivos; y que no nos podía deparar platos exquisitos que degustar. Pero no es así. Las estepas, depresiones o llanuras guardan, salpicados entre sus vastas extensiones, multitud de detalles para ser paladeados por el caminante. En las llanuras, nosotros mismos somos los responsables de encontrar el atractivo, porque no lo condiciona la espectacularidad. Nosotros somos los que tenemos que buscarlo. No será fácil, en un primer golpe de vista, descubrir todos los detalles que atesoran los parajes llanos. Pero, por eso mismo, tendremos que ir más atentos, sustituir el esfuerzo de subir cuestas por el mirar con más agudeza, con más intensidad...
Y seguro que acabaremos por descubrir muchos de esos detalles, invisibles en la inmensidad del horizonte, pero increíblemente bellos a la observación tranquila y serena.
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carlos ene eme dijo
Amigo Mario:
Amén, que razón tienes. Los secretos ocultos afloran entre lo inesperado. Las llanuras, las mesetas en apariencia yermas y tristes, si vamos aproximando nuestra mirada, nos desvelarán montones de secretos, de lugares hermosos, que están ahí, para que seamos nosotros los artífices de la luz que los alumbre.
Un abrazo.
Carlos.
26 Julio 2008 | 02:00 AM