ALBORONÍA

RECUERDOS CERVANTINOS HACIA OTRAS CULTURAS
Para Maribel, cocinera y amiga intemporal
Llama Cervantes a los de Ciudad Real benenjelis o comedores de berenjenas, y Quevedo ridiculizaba a un adversario afirmando que comía más berenjenas en un día que un labrador morisco en un año. Y hay una historia, tal vez rescatada de los viejos zéjel de cómo, en época de Petronio, del califato cordobés, dio a conocer en el año 206 de la Héjira, 822 de la era de Cristo, la receta ideada para la boda de la princesa Al-Buran con el califa de Bagdad Albari Al-Mamun, hijo de Harum-al-Rasid, califa de “Las mil y una noches”. El plato creado especialmente para la ocasión recibió el nombre de alburunayya en honor de la princesa, habiendo alcanzado la actualidad bajo apelativo de alboronía.
Confeccionado en principio con una fritura en aceite de oliva de berenjenas, calabacín, cebolla y membrillo, se transmutó, a finales del siglo XVI y principios del XVII, el membrillo por el tomate y el pimiento, una vez llegados desde nuevas tierras por hombres que hicieron la gesta americana. De tal modo nació para la posteridad el pisto manchego.
Muchos hombres de letras han ensalzado la cocina de esta tierra manchega, pero acaso el gran escritor Benito Pérez Galdós fuera quien la elevó al conocimiento nacional. Sus muchas citas serían larga referencia y valga sólo ligeras menciones como la mesa de Isabel Godoy, vecina de Madrid, que en “Doctor Centeno” llenó con mostillo y arrope de Miguel Esteban (Toledo), quesos de Campo de Criptana (Ciudad Real) y lomo frito en manteca. Sin olvidar patatas, azafranes, vinos… y un sinfín de productos de Ciudad Real.
Pero no es el único, pues la literatura española y la internacional están plagadas de citas. Pisto, gachas, duelos y quebrantos, atascaburras, tortas de Alcázar, que gustaron comer los monarcas de España, y otros muchos platos más forman parte de textos intemporales y de palabras sabias.
O los vinos. Sobre ellos, mejor es dejar hablar a don Miguel de Unamuno, quien se preguntaba: “Qué vamos a hacer con pueblos que no saben lo que es una verónica y no beben Valdepeñas”.













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gaomy dijo
Para abrir el apetito, mira que es de noche y ahora me robo un tinto frio de la nevera, quien no se le antoja una noche rica con un tinto. Por cierto la berenjena es socorrida tambien en la literatura colombiana, cuando Gabriel Garcia Marquez, hace que la prontagonista de Amor en los tiempos del colera, odie comer berenjenas. ¿lo recuerdas? pobre Fermina.
Un beso, lindo texto.
14 Junio 2009 | 07:05 AM