POR TIERRAS DE LA MANCHA: INFANTES II


"Decíamos ayer", que el mito de Infantes...
Pero el mito de Infantes no sólo es Quevedo, hombre de carne y hueso; otro mito es el Caballero del Verde Gabán, hidalgo manchego del que nos da noticias Cervantes y al que conoció antes de la aventura de los leones:
“En estas razones estaban, cuando los alcanzó un hombre que detrás de ellos por el mismo camino venía sobre una muy hermosa yegua tordilla, vestido un gabán de paño fino verde, jironado de terciopelo leonado, con una montera del mismo terciopelo…”
El temple de don Quijote ante la fiera dejó asombrado a don Diego y lo calificó de locura:
“Sólo te sabré decir que le he visto hacer cosas del mayor loco del mundo y decir razones tan discretas, que borran y deshacen sus hechos”.
Pero los juicios sobre los hombres que hubo de pronunciar aquél, le sorprendieron de tal manera que se lo llevó de convidado a casa. La casa de don Diego:
“Ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle; la bodega, en el patio; la cueva, en el portal, y muchas tinajas a la redonda”.
Las tinajas denuncian en el siglo XVI opulentas cosechas vinarias. La casa del Caballero del Verde Gabán, sita en la calle palacial del pueblo, debe estar hoy como en los tiempos cervantescos. La calle es una cinta estrecha que de la plaza Mayor nos lleva a las afueras. Su estilo urbano remata en el cenobio dominico, donde murió Quevedo. Un jardinero con el que me topo me ronza su sentencia:
- En Infantes hay tantos habitantes como escudos…

Fachad de la casa del Caballero del Verde Gabán

Casa del Caballero...

Patio de la casa del Caballero...
Blasones los hay abundantes por toda La Mancha, pero en Infantes raro es el dintel de una puerta que no soporte un escudo. Ahí está, -¡cómo destaca!- la casona cervantina del Caballero del Verde Gabán con su balcón en ángulo y su portada blasonada. Ni siquiera Quevedo, Cruz de Santiago, creador del humor negro y profesional del sarcasmo, tiene en Infantes la fuerza literaria del Caballero del Verde Gabán. ¿Quién de los dos es el mito?
Pero, cuidado, no vayamos a olvidar a Santo Tomás de Villanueva, que, aun nacido en Fuenllana (Ciudad Real), vivió sus primeros años en la Villa, de donde toma su nombre el “divino Tomás”. Y es que los hijos de Infantes están hechos a toda clase de empresas, incluyendo las de la santidad. En esta villa que, de ser más pequeña, bien podría ser la Santillana de la Mancha, estos dos personajes de carne y hueso (el Santo y Quevedo) son los dos polos de su ser histórico.

Santo Tomás gravita sobre Infantes con el legítimo peso de su virtud. Se habla de la casa de Santo Tomás, del lugar de recogimiento y oración, del hospital para viudas pobres que dejó; de la fundación para esto y para lo otro. Y hasta de la “casa de comedias”, como llaman aquí al teatro, edificada sobre una manda del Santo.
Me voy despacio, amigo lector. Duendes en Infantes no hay, pero sí hay “ángel”.







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lasrecetasdeteresa dijo
Hola creo que el día que estuve yo allí en este patio tenían montado unas posiciones temporales, de encajes y de oras muchas cosas, del pueblo. Besitos
6 Octubre 2009 | 01:58 PM