POR TIERRAS DE LA MANCHA ARGAMASILLA DE ALBA II
Hay pueblos en los que se vive su historia, se recrean escenarios pretéritos a cada paso que das. Cruzo ante una farmacia y evoco al maestro Azorín reunido en la rebotica con los académicos de principios del siglo pasado. Azorín estuvo en Argamasilla tres meses, lo mínimo para penetrar en los sutiles entresijos de la ilustre ciudad. Si voy al hotel, al claro lunero está pálida la mansión del bachiller Sansón Carrasco. Si salgo, me estoy imaginando a Don Alonso Quijano el Bueno paseando y arrastrando su tizona por estas calles claras y largas allá por el año 1572. ¿Qué hubo en el ambiente de este pueblo que haya hecho posible el nacimiento de esta figura? ¿Por qué Argamasilla de Alba, y no otra villa cualquiera de La Mancha, ha tenido que ser la cuna del más grande caballero andante de todos los tiempos? A ver. El pueblo primitivamente se hallaba establecido en el paraje conocido como La Moraleja, año de 1555. Sobreviene una epidemia, se dispersa la población; hay pavor e incertidumbre, cosa natural, y los habitantes huyen despavoridos hacia el cerro llamado de Boñigal, donde fundan un nuevo poblado. A los pocos años se cierne una nueva epidemia y de nuevo, atemorizados, huyen, se dispersan, y se van reuniendo, al fin, en el paraje que hoy lleva el nombre y es en la que ha nacido el caballero manchego. Desde el 1555 (206 vecinos) hasta el 1572 ha nacido una nueva mentalidad que ha conocido el pánico, la inquietud nerviosa, la desesperación, el desasosiego. Caen sobre el pueblo plagas de langostas, que arrasan las cosechas; sufre las inundaciones del Guadiana que en todo tiempo hicieron grandes destrozos; y el pueblo suma y sigue nuevos dolores.
"Este es pueblo enfermo, porque cerca de esta villa se suele derramar la madre del río de Guadiana, y porque pasa por esta villa y hace remanso el agua, y de causa del dicho remanso y detenimiento del agua salen muchos vapores que acuden al pueblo con el aire". Está escrito, yo no invento nada.
Esta concatenación de sucesos crea una psicología especial que favorece un estado anímico exasperante, preso de una hiperestesia nerviosa.
Este ambiente es el que hereda don Alonso Quijano. ¿No es natural que todas estas causas y concausas de locura hayan convergido en un momento supremo de la historia y hayan creado la figura del hidalgo? ¿No podría ser Don Quijote el propio don Rodrigo de Pacheco, con retrato en la iglesia, quien sirviera de modelo a Cervantes? Al menos censado está por aquellas fechas como persona notable.
Que no oiga un rabanero el menor tinte de sospecha de que Don Quijote vivió en este pueblo. Te mirarán con recelo. A mí se me ocurrió insinuarlo en una conversación de taberna en la que estaba presente gente de corbata. Mire usted, me dijeron displicentes, llévese usted adonde quiera a Cervantes, pero aquí se queda Don Quijote. Don Quijote es el mismísimo Rodrigo de Pacheco, el que está en la iglesia retratado, y nadie ha podido destruir esta creencia, mantenida siempre tan fuerte y tan constante.
Yo callé, no iba a decirles después de este repaso que me dieron que también estaba de parte de ellos.








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El Mayoral dijo
¡Anda que no hilas fino, querido Mario!. Mucho más que el más atinado cervantista de cuantos ha habido, que ya lo son unos pocos. ¿Cómo Cervantes iba a tener en cuenta toda esa concatenació de circunstancias determiantes del carácter e ideosincrasia de los de Argamasilla?. Lo del personaje al que pertenece el retrato de la Iglesia ya es más plausible.
De cualquier manera mi felicitacíón por esa inquietud tuya por bucear curioseando pon los entresijos de estos escenarios quijotescos.
13 Noviembre 2009 | 04:09 PM