POR TIERRAS DE LA MANCHA: LA CUEVA DE MONTESINOS
Y de la Cueva de Montesinos, ¿qué?

Desde hace cinco lustros España le tiene declarada la guerra a los campos yermos, a los rastrojos, a la miseria, y aquí se ofrecían estas cosas enojosas. En el desierto lo único que se fabrican son fábulas. Aquí, a la vera de las Lagunas, se fabricó una encantadora después del descenso de Don Quijote a la cueva de Montesinos. Seguramente es la más bella de todas las que se cuentan en la obra inmortal. Ah, el palique de Montesinos con Don Quijote en la cueva: maravillosos relatos, cosas estupendas, palacios de mármol y de alabastro, damas encantadas… El Ama Ruidera, sus siete hijas, sus dos sobrinas, todas transformadas en lagunas por las artes maliciosas del Mago Merlín. La garla de Montesinos con Durandarte:
… A la presencia de la señora Belerma, la cual, con vos y conmigo, y con Guadiana, vuestro escudero, y con la dueña de Ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas, y con otros muchos de vuestros conocidos y amigos, nos tiene aquí encantados el sabio Merlín ha muchos años; y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros. Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimismo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mismo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean.

¡Qué dominio del escenario! No conozco que nadie haya fabulado sobre la cueva de Montesinos y las Lagunas de Ruidera, pero doy por seguro que nadie va a superar el encanto con que la dice Cervantes. Me fascina tanto que yo creo que es real aquello que cuenta lo que ha vivido Don Quijote en la cueva y que son inoportunas y extemporáneas y molestas las preguntas que le dirigen Sancho y el primo, tan humanas, tan perecederas y tan mortales, como: “¿Y ha comido vuestra merced en todo este tiempo, señor mío?”
Esta pregunta tan soez me ha roto el encantamiento.







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lasrecetasdeteresa dijo
Hola te diré que con todas las veces que he estado en las lagunas, nunca me atreví a entrar en la cueva, aunque mis hijos y mi marido si Jejej. Me daba mucho respeto. Gracias por compartir . Besitos
5 Diciembre 2009 | 04:36 PM