POR TIERRAS DE LA MANCHA: ALCÁZAR DE SAN JUAN III
APUNTES SOBRE LA PRIMERA SALIDA DE DON QUIJOTE I

Para Pierre Menard, estudioso cervantino,
por si estas conjeturas le sirven de algo.
Toca pedir paciencia a los lectores por mi minuciosidad en el trato de las rutas, atrevimiento que me he tomado para mejor entendimiento tanto del texto como del invento. Quien no conozca los pueblos de La Mancha sé de sobra que llegará exhausto al final si éste lo alcanza. Pero también pienso en los que han viajado por aquí y son conocedores de los pueblos mencionados, pues no en vano las rutas de antes no se apartan de las actuales.
Tanto para unos como para otros, mis disculpas.
Es un buen sitio Alcázar para pensar y hablar desde este mismo lugar de cualquier cosa, incluso del Quijote; o sobre todo de él porque aquí sí se le ha homenajeado a conciencia a Cervantes: siempre estuvo presente en las mentes de esta gente cumplida y recta. Doy fe de lo que digo y me lo confirman, tras muchos años de estancia con ellos, las tasaciones de estima que me engatusaron y se apropiaron de mi voluntad. Es éste un pueblo noble y culto y afanoso. Entre Herencia –imposible olvidarla- y Alcázar (no más de diez minutos de coche) el hombre ha perforado la tierra y ha convertido en huertas los páramos; y cuando no, hace estallar la tierra patricia en rosas de cultura como la del mosaico romano que ha aparecido al hacerse una obra municipal y que conserva la ciudad como oro en paño. Merece la pena entretenerse un poco más en este pueblo, cabeza de Priorato, que fuera capital de comarca y donde aún queda por fortuna un cierto regusto de capitalidad.
Pero a lo que vamos, que lo alegado no es el motivo principal.
Que levante la mano quien no conozca las primeras palabras del Quijote:
En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho que vivía un hombre de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…
En estas treinta y dos palabras Cervantes ha situado brillantemente su obra.
1º. Dice en palabras del propio Cervantes: no quiero. Y habla en primera persona y en la misma que luego finge haber hallado en la alcaná de Toledo unos manuscritos atribuidos a Cide Hamete Benengeli.
2º. El personaje con que nos va a deleitar queda caracterizado como un hombre apegado al terruño y a la tradición; si rico, de medio pelo; flemático; pensador; enjuto; más que maduro; tal vez cazador…
3º. La acción se va a desarrollar en un lugar de la Mancha. Así, sin más; un lugar incierto de una región agreste y de paso, sin grandes ciudades circundantes ni donde habían ocurrido escenas de grandes episodios históricos. Un lugar peculiar e infrecuente para situar una epopeya.

Juguemos un poco con ese halo misterioso que se refiere al espacio y al tiempo. Del lugar sólo conocemos que está dentro de la inculta y extensa Mancha, pero obvia citar el nombre del pueblo que vio nacer a su personaje. ¿Qué teme Cervantes, por qué motivos lo oculta si no tiene reparos en citar otros como El Toboso, Quintanar, Puerto Lápice, Argamasilla…? Del tiempo nos dice que aconteció hace unos años, pero no da cifras más o menos exactas. Este ambiguo dato puede que traspase el ámbito estricto del texto y deje que la fábula trasponga sus dimensiones literarias. Nada tiene de extraño la indeterminación de Cervantes sobre don Alonso, del que llega a nombrarlo sin certeza. ¿Es Quijada, Quesada, Quejana? O como cuando le hace la cuenta a Juan Haldudo sobre el montante que ha de pagarle a su criado Andrés: nueve meses a siete reales cada mes, setenta y tres reales. Malas cuentas, que se le olvidó multiplicar es seguro. ¿Pero al actor o al autor? Yo apuesto que el error es de Cervantes.
Del espacio da buena cuenta el mismo Don Quijote, que la veía tal cual era realmente: Y así me voy por estas soledades y despoblados buscando las aventuras. Qué poco suscitaban estas tierras para situar hazañas, si hasta Mateo Alemán, tan prolijo en otras descripciones, hace pasar a su Guzmán de Alfarache por estos lugares sin preocuparse de mencionarlos.
Si fijamos un itinerario y una ruta debemos disponer de un punto de partida y de otro de llegada, pero en este caso Cervantes no quiso desvelárnoslo. En todo el texto del Quijote no se menciona explícitamente el lugar del nacimiento de don Alonso Quijano, pero sí diseminó a lo largo de sus capítulos pistas por las que deslizarse para sacar conclusiones, una vez ordenadas y estudiadas.
¿Cuál es el lugar de cuyo nombre no quería acordarse? Se da por hecho de que la ingente mayoría de escritos –artículos y libros- se decantan por considerar a Argamasilla de Alba la patria de Don Quijote, no obstante la voluntad de críticos arribistas que todavía se afanan en encontrar ese lugar tan sospechosamente ocultado. El hecho de figurar la citada población como cuna se otorga como válida por la supuesta prisión de Cervantes por el mítico alcalde Medrano y partiendo de la concluyente cita: comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. Y sobre esto hay que discursear, aunque bien es mejor tomarlo como un juego, pues es cierto que naciera donde naciera no resta un ápice a la obra, lo demás no es más que un puro artificio poético y argumental. Pero ya sabemos lo posesivos que somos los españoles. Y como yo soy español, me tengo por manchego y soy obsesivo en barrer para adentro si la escoba me ayuda, aventuro lo que sigue.







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Jo dijo
Muy buen post. Es tan amena la lectura que da pena que se acabe. Pero lo bueno, si...
Yo pienso que el autor no le fijó un lugar preciso a don Quijote, sino que es un lugar aproximado o aproximativo; lo mismo pasa con la identidad del héroe, no creo que se inspirase en un personaje concreto, de carne y hueso, sino que se valió de varios modelos, como hacen con tanta frecuencia los escritores. No creo que en esto Cervantes sea distinto a los demás.
En el Quijote el espacio y el tiempo no son 'exactamente' el espacio y el tiempo que se dieron en la época en que vivió Cervantes. Se trata de un espacio y un tiempo de ficción, por mucho que estos pretendan parecerse al espacio y tiempo reales.
Te invito a que leas mi post último; es un comentario sobre el episodio de los molinos.
Un abrazo, y como siempre te sigo, que me gusta mucho leer tus episodios manchegos
18 Enero 2010 | 01:06 PM