DOY TRABAJO
Otro día, mientras mi amigo Inocente tomaba su habitual descafeinado con leche y ojeaba la prensa buscando trabajo, se excitó ante uno de los anuncios insertos en letra mediana. Decía: “Doy trabajo a quien se ocupe de las reparaciones domésticas. Llamar al número X. Pago con trabajos a domicilio o similares”. Vaya por Dios, un anuncio con este contenido no lo he leído yo en mi vida, se dijo. Y también se dijo que o no lo entendía del todo, o si lo entendía era altamente sospechoso por la alta definición con que estaban marcadas las coordenadas. Pero en fin, volvió a decirse, en los tiempos que corren, quizá sea de lo más útil volver al canje y retroceder a los tiempos de los abuelos donde el trueque funcionaba.
Y probó fortuna mi amigo Inocente. Y llamó, fue citado y fue recibido con su caja de herramientas. Y la anunciante piensa que se muestra digna si se desabotona los primeros ojales de su blusa cendal porque esta fórmula que ha ideado es una prueba de subsistencia en un mundo hostil que nos tiene atrapado. Y al visitante le cosquillea la entrepierna viendo una carne blanca y sobrada.
-¿Qué se le ofrece, señora?
- Mire, pase. Hay muchas cosas que arreglar: enchufes, mampara, la alcachofa de la ducha, estos azulejos... ¿Usted soluciona estos problemas?
- Estos y otros muchos más, soy especialista, le habló con cierto retintín. Pero usted dice en su anuncio “y similares”. ¿Qué entiende usted por similares? ¿Por similar valdría...? y le mira la transparencia.
- Reconocimiento del terreno, por ejemplo, corta ella sabiendo que al trasluz se la ve transparente.
- ¿A domicilio?
-Naturalmente siempre aquí, en mi domicilio.
Mi amigo Inocente me contó el final, pero es tarde y ya es demasiado extensa la historia para seguir con ella




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fenicia dijo
Se imagina...jajajajaaa.
Muy féliz San Valentín querido Mario.
Besos a ti y los tuyos.
14 Febrero 2011 | 12:08 PM